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Somos una pareja que desde que nos conocimos supimos que nuestro destino era estar juntos. Nos complementamos desde el minuto uno, surgió la complicidad y comenzamos a formar lo que cariñosamente denominábamos “un gran equipo”.

Después tomamos la decisión más importante de nuestras vidas, crear nuestra historia, nuestra familia.

Fue un día mágico y tuvimos la suerte de contar con un gran profesional que captó con detalle hasta el último detalle, no queríamos posar o salir super guapos como modelos (no lo somos) pero sí somos felices y eso lo queríamos tener, y de ello disfrutamos cada vez que miramos nuestros recuerdos gráficos, nuestras fotos de la boda.

Tras ese día mágico llegó el día más importante de nuestras vidas que hizo que nos sintiéramos más unidos aún si cabe: llegó nuestro hijo Jose. Desde que él vino, pensamos aún más que si no nos dedicáramos a la fotografía no dudaríamos ni un instante en contar con un fotógrafo al que delegásemos esa responsabilidad tan grande, la de captar con sensibilidad y creatividad los momentos que se van, que pasan fugaces, los instantes que no se repetirán jamás.

Pagaríamos lo que hiciera falta por tener la instantánea del momento en que mi padre me vio salir de la habitación vestida de blanco, en la que miró a mi marido pensando “cuídala…”, o en la que nuestro bebé nos regaló su primera sonrisa.

Creemos de vital importancia que quienes quieran darnos esa responsabilidad sientan que es tan importante como nos parece a nosotros. Sé de parejas muy amigas que no lo tienen y se arrepienten profundamente de ello ya que esos momentos no volverán.

Por ello las parejas tras leer nuestras palabras nos escriben peticiones de presupuestos contándonos sus historias porque quieren que los conozcamos con detalle que sepamos qué quieren para ese día y que toda la dedicación que han puesto para que ese día sea especial no quede en el olvido como cualquier otra boda típica, sino que así podremos captar toda la magia que vosotros creáis, porque sí, la creáis vosotros, nosotros sólo la recogemos como un gran tesoro que devolveremos a sus creadores. Tanto creemos en ello, que para poder prestar el máximo de mimo a cada una de ellas, hacemos un número muy limitado de bodas al año, por lo que nos encanta que todas nuestras parejas estén implicadas al 120% con nosotros y nuestro trabajo.